Contra el reloj, viento y marea
Vamos llegando al día 20/60 para conocer el Plan de Promoción que entregará Proinversión y la incertidumbre crece.
Resultaba bastante inocente pensar que no se presentarían posiciones antagonistas al DU durante estos días, los niveles de politización e intereses son muy grandes y el reto técnico igual, más que nada porque no se trata de una simple escisión de activos patrimoniales y los modelos de negocio bajo los cuales funcionarían, sino un análisis integral del rumbo que tomará el sector Oil&Gas en nuestro país, toda vez que Petroperú forma parte de los 3 eslabones en la cadena de valor.
En ese sentido, una de las primeras preguntas que deberá resolver el Estado y que probablemente hará la consultora internacional que asesorará en este proceso sería: ¿Para qué quiere el Estado peruano ser dueño de una petrolera? Con base en esa respuesta, las estrategias y mecanismos a proponer podrían afectarse.
Luego aparecen muchas otras interrogantes a resolver desde diversos enfoques técnicos, algunas que les planteo son:
¿Es la NRT un negocio viable como entidad independiente sin el subsidio de los terminales y con el pasivo que tiene? ¿Bajo qué modelo?
¿Cuál es el mecanismo de blindaje más efectivo para aislar la deuda tóxica sin gatillar un default soberano?
¿Qué porcentaje de la deuda estructural debe absorber el Estado para hacer bancable al Petroperú «residual»? ¿Debe el Estado, o acaso el privado, capitalizar parte o todo? ¿Cuál es el punto de equilibrio donde la empresa puede volver a respirar sin ayuda mensual?
¿Vale la pena rescatar el ONP o es más rentable para el país subsidiar el transporte alternativo?
Bajo un modelo de gestión privada (PMO/Operador), ¿cómo se garantiza el crudo de Talara sin capital de trabajo estatal? ¿Está dispuesto el Estado a ceder el margen de refinación a un trader a cambio de que este ponga el inventario o prefiere un modelo de maquila?
¿Cómo impacta la atomización de Petroperú en la estructura competitiva del mercado peruano?
¿Qué candados institucionales son necesarios para evitar que el ciclo político (2026 en adelante) revierta la reestructuración o el modelo implementado?
¿Es el fideicomiso irrevocable en el extranjero la única garantía real o se requiere una ley del Congreso que blinde la gobernanza corporativa?
¿Debe el Perú seguir apostando a sacar petróleo pesado de la Amazonía para alimentar Talara, o debe pivotar agresivamente hacia ser un importador neto eficiente y usar esos recursos para masificar el gas natural?
¿Qué estrategia de perfilamiento de la deuda acompañará la escisión?
¿Qué hacer con Perupetro dentro del nuevo modelo?
En el largo plazo, ¿debe el Estado apostar por una petrolera integrada verticalmente o debe reducirse a ser una agencia de infraestructura energética que administra activos críticos pero no asume riesgo comercial?
Esperemos que los equipos técnicos estén a la altura del reto; entre tanto, seguimos atentos.